Hoja de ruta para mi cambio

Con esta última sesión damos por clausurado este increíble taller que ha apostado por el bienestar y la salud mental de los habitantes de Castro Urdiales.
En esta sesión Meritxell Jiménez-Eguizabal, que nos ha ido acompañando durante 7 meses, nos ayudó a concienciarnos de la necesidad de establecer una “hoja de ruta” para poner en marcha todo lo trabajado durante el programa integrando un orden y un seguimiento al proceso. Por este motivo fue desgranando a modo de resumen los aspectos más importantes que han sido tratados.
Recordó como partimos al inicio del taller considerando que la vida tiene sus dificultades, a veces grandes otras pequeñas. Algunas nos incomodan y otras nos hacen daño, sin embargo, no podemos cambiar la vida, pero lo que sí que podemos hacer nosotros es adaptarnos a esas situaciones. Para centrar el cambio, y saber qué aspectos requerían una mejora durante la 1º sesión hicimos el ejercicio de la Rueda de la vida. Este ejercicio además permitió a los asistentes ver no solo lo que era aconsejable mejorar sino apreciar también como muchos aspectos se encuentra muy equilibrados. Es decir, no todo está mal.
Continúo con el tema de las fortalezas y debilidades que fue trabajado en la 2ª sesión del taller. Las habilidades son las que nos ayudan a crecer, de ahí la importancia de apoyarnos en ellas para lograr el cambio. Consideró otra barrera que habitualmente se cruza en nuestro avance: las creencias que son patrones de conducta que se encuentra alojados en nuestro cerebro, convicciones e ideas que nos condicionan a la hora de llegar a nuestro objetivo. Es importe tener identificadas qué creencias tenemos: no valgo para esto, soy muy mayor para aquello, etc. para poder transformarlas en positivo. De este modo se refirió al 3er. encuentro.

Y ya en la 4ª sesión rememoró como habíamos hablado del miedo. De cómo a esta emoción hay que hacerle saber que nosotros tenemos el poder. Recordó algunos de los ejercicios como los de respiración y el del cambio de posturas corporales con los que podemos alcanzar el equilibrio entre los 2 hemisferios del cerebro, o cambiar las emociones, o cómo es posible recuperar la calma si por ejemplo centramos nuestra atención a nuestros pasos cuando caminamos.
En la 5ª sesión descubrimos que un 70% de nuestra felicidad va a depender de que aprendamos a manejar personas difíciles: pareja, hijos, amistades, compañeros de trabajo, vecinos…sociedad. Por este motivo, si queremos ayudar a que otra persona cambie de comportamiento no lo lograremos por medio del poder ni de la presión sino solo a través de la influencia.
¿Merece la pena el conflicto? Esa fue la pregunta de partida de la 6ª sesión y la respuesta en principio dejó a muchos asistentes descolocados… Sí, el conflicto merece la pena porque es una oportunidad para encontrar un equilibrio entre la necesidad de las dos partes, es una posibilidad para que las cosas mejoren, y permite buscar una forma en la que las dos partes salgan ganando. Sin embargo, en aquellas ocasiones en las que después de intentarlos este acercamiento no es posible la pregunta que se aconseja a contestar es: entre tener razón o mantener la paz ¿qué prefiero?

Generosamente se sorteo un programa completo de trabajo
Para cerrar emotivamente el taller Meritxell nos animó a reconocer que ya tenemos herramientas para encontrarnos mejor, y que aunque al principio fallaremos mucho y esto nos pueda resultar frustrante no abandonemos. Sí supondrá de nuestra parte un gran esfuerzo y ser constante: “Pico y pala” constancia y perseverancia, pero siempre con amabilidad. No importa cuantas veces caigamos, cuantas nos equivoquemos…lo importante será volver a empezar.
¡¡No hay que tener miedo a la vida, la vida es maravillosa!!
