El sábado 21 de febrero tuvimos la 4ª sesión del Taller “Tú eres el cambio que deseas ver en el mundo”, situándonos en el ecuador de esta actividad, en la que se trató del miedo y de sus alcances y cómo nos afecta a nivel personal y también relacional, cómo podemos detectarlo y gestionarlo.
Durante la charla quedo claro que el miedo es una fuerza inmensamente poderosa que nos paraliza cuando queremos hacer un cambio y nos empuja a quedarnos en la zona de certidumbre. Zona que normalmente se conoce como zona de confort, aunque a veces en esa zona no nos sintamos a gusto. Sin embargo, cuando tenemos la valentía de salir de esa zona de forma consciente descubrimos retos y nuevas oportunidades. Descubrimos que el miedo forma parte de nosotros pero que no nos tiene que gobernar evitando así muchos conflictos interpersonales en los que se encuentra presente.

Meritxell Jiménez-Eguizabal, la ponente, explicó que el miedo es una emoción que nos acompaña durante toda la vida dado que somos seres emocionales y, cómo gracias a esta emoción la especie humana ha podido sobrevivir. Entonces ¿cuándo el miedo resulta negativo? Cuando no es un miedo funcional sino disfuncional.
Para conocer el miedo primero deberemos reconocer qué emoción sentimos y no confundirla con otras, después es preciso ponerle nombre y pasar a aceptarla y, desde aquí, comenzar a gestionarla a tiempo para que no se convierta en una carga. “Hay que perder miedo al miedo”
No obstante, este camino cuando caemos en los secuestros amigdalinos es difícil de transitar puesto que dichos secuestros provocan en nosotros reacciones desproporcionadas ante situaciones que no corresponden a un peligro real sino a un recuerdo que no fue bien archivado por el hipocampo (parte del cerebro límbico) el cual actúa como un centinela emocional y es el que decide si una amenaza es relevante o no. Ahora bien, cuando la amigada secuestra nuestro cerebro racional (neocórtex) nuestra capacidad para pensar queda bloqueada y no será buen momento entonces para continuar una conversación si queremos evitar el conflicto.

¿Qué puedo hacer cuándo me encuentro en ese secuestro?
- Respirar
- Destensionar
- Caminar conscientemente
La sesión estuvo regada por ejercicios, vídeos y muchas risas y terminó mostrándonos que “Cuando hay conciencia y conocemos cómo funciona el cerebro, el miedo no puede con nosotros”.
EL PODER LO TENEMOS CADA UNO DE NOSOTROS. YO TENGO EL PODER
